El Chalet
El chalet está compuesto de más de veinte ambientes, incluyendo las dependencias de servicio, y es testimonio de la arquitectura de comienzos del siglo XX y del espíritu pionero que alentó el poblamiento de nuestro territorio.
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Se accede al mismo por una señorial entrada con hall de acceso, a la derecha del cual se encuentra un amplio living exquisitamente amoblado y hacia la izquierda el atractivo comedor. En ambos salones se destacan bellas estufas revestidas de mayólicas importadas. En la parte posterior de la planta baja hay tres confortables habitaciones, una de ellas en suite, el baño, la cocina y la sala de televisión.
Una bellísima escalera de madera con balaustradas conduce a la planta alta, donde una majestuosa suite, cuatro amplias habitaciones decoradas con gusto y esmero y con todos los elementos del confort, y los cómodos baños, completan los espacios destinados al alojamiento de los huéspedes. La suite y una de las habitacioens se abren al balcón perimetral que circunda la parte alta, instando al huésped a instalarse en dicho balcón y solazarse con el paisaje y el sosiego. 
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En el pintoresco y espacioso parque arbolado se destaca la amplia piscina que invita a nadar en élla, o simplemente tenderse al sol.

Cuando la sociedad adquiere la estancia, el chalet se encontraba en un avanzado estado de deterioro, por haber estado deshabitado durante un largo período. Los actuales propietarios, conscientes de su valor histórico-cultural, tuvieron siempre in mente su puesta en valor, pero el proyecto comienza a tomar forma en el año 2001, fecha en la cual se da inicio a su restauración, tarea que demanda cinco largos años. A fines de 2006 los esfuerzos se ven coronados con el chalet luciendo como en sus mejores tiempos, habiéndose rescatado su diseño y materiales originales, decorándoselo con esmero y acierto y dotándolo de los elementos de confort propios del siglo XXI que está transcurriendo.